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Mi perra está de parto ¿Qué hago?

Mi perra está de parto ¿Qué hago?

Quien me conoce y conoce la filosofía de nuestra clínica, sabe que no somos nada partidarios de poner las perras a criar, y que siempre recomendamos a nuestros clientes que realicen una esterilización temprana, ya que hoy día hay muchos perros abandonados en perreras y/o protectoras que necesitan un hogar (además de los beneficios que conlleva la esterilización). Tened en cuenta que los tiempos han cambiado y ahora ya se sabe que no es necesario que vuestra perra tenga cachorros ninguna vez para que tenga un buen desarrollo hormonal. No obstante, respeto todas las opiniones y por ello, para quien pudiera necesitarlo veo conveniente escribir este artículo, para que si optáis por criar con vuestra perra, esos cachorros estén lo mejor atendidos posible.

A continuación, voy a daros consejos para que preparéis el momento del parto y explicaros en qué consiste todo el proceso, intentando como siempre que no os quede ninguna duda.

Para comenzar, tenéis que tener claro que el nacimiento de los cachorros es un proceso natural que sólo necesita de nuestra ayuda en algunas ocasiones muy puntuales. Hay algunas razas con características especiales como son los Bulldogs, Chihuahuas, Yorkshires, etc. donde puede ser necesario  programar una cesárea para mejorar la supervivencia de los cachorros. Antes de que se acerque el parto, consultadnos sobre la mejor opción, no tendremos ningún problema en atenderos.

Duración de la gestación y partos en perros

La gestación de una perra tiene una duración aproximada de dos meses (entre 58 y 63 días). Y el parto puede prolongarse entre doce a veinticuatro horas, dependiendo del número de cachorros que tenga. Si la perrita es primeriza, el tiempo puede prolongarse hasta treinta y seis horas siendo normal.  Os recomiendo que sobre el día 50 de gestación, programéis una radiografía de abdomen para contar el número de cachorros que tiene y su tamaño. De esta manera podemos prever si puede haber algún problema en el momento del parto y/o asegurarnos que nacen todos los cachorros sin problemas. En ocasiones, hay cachorros que no llegan a nacer pudiendo infectar posteriormente el útero de la madre.

¿Cómo preparamos ese momento tan esperado?

Entre los 8 y 14 días antes del parto es recomendable habilitar un espacio adecuado para que la perra se haga el “nido” con tranquilidad. Una opción válida es ponerle alguna caja de madera con mantas y cojines. Esta zona, tiene que ser lo suficientemente grande para permitir que la perra y los cachorros cojan. Estos “nidos” deben colocarse en espacios que les resulten familiares y les permitan cierto grado de privacidad. Las paredes deben ser lo suficientemente altas para que los cachorros no puedan salir solos pero que la perra pueda moverse con facilidad. Si no os anticipáis, ella podría buscarse un “nido” y podría ser un sitio que no os resulte del todo agradable (pensad que durante el parto se expulsan grandes cantidades de fluidos).

Una semana antes del parto, hay que ir controlando la temperatura de la perra (vía rectal) ya que suele descender un grado hasta situarse entre 37,5 a 38 OC. Cuando quedan unas 24 horas  para producirse el parto, la temperatura baja a 37ºC, o incluso menos si son perros de raza pequeña. Éste es el signo más claro de un parto inminente y que podéis detectar fácilmente en casa. Además, en la última semana, también comienza a aparecer leche en las mamas, la vulva se inflama y aumenta su tamaño e incluso puede haber un poco de descarga vaginal.

Ha llegado el momento del parto,  ¿y ahora qué?.

Pues bien, ahora toca tener a mano toallas limpias, tijeras e hilo. Lo ideal es que solo estéis preparados, pero que no tengáis que hacer nada. Además, no asustaros, el hilo solo lo necesitáis para coser el cordón umbilical en caso de necesitar ayuda vuestra perra. Pero no os agobiéis, voy a explicaros las diferentes fases del parto para que vayamos poco a poco.

En primer lugar, vuestra perra comenzará a tener contracciones uterinas hasta que se dilate totalmente el cuello uterino. A diferencia de las mujeres, esto puede pasar desapercibido, pero a medida que las contracciones se hacen más frecuentes, la perra estará mas inquieta, nerviosa y puede comenzar a temblar, jadear, y hasta vomitar. La mayoría se va hacia al “nido” y comienza a mover las toallas. Esta fase dura entre 6 a 12 horas, aunque puede alargarse hasta 24 horas. Aquí, toca esperar el gran momento.

La segunda fase comienza con la expulsión del cachorro y la tercera es la expulsión de la placenta. Las perras con más de un cachorro alternan ambas fases y la duración entre estas dos fases es muy variable. Las perras pueden expulsar los cachorros y placentas en pocas horas o a lo largo de un día y medio. Normalmente en esta fase la perra está tumbada de lado o en posición flexionada y con temblores a causa de las contracciones y el esfuerzo.

Lo más normal es que entre 10 – 30 minutos de esfuerzo, salga el cachorro.

Si la madre lleva más de 30 minutos con un esfuerzo evidente continuado ya hay que preocuparse y consultarnos.

Entre cachorros, el tiempo de expulsión varía incluso hasta 4 horas. Si el tiempo entre cachorros comienza a ser mayor de ése, os tocará poneros en contacto con vuestro veterinario por posibles complicaciones.

En esta fase, hay que dejar a la hembra tranquila, sobre todo si es primeriza. Ya que muchas veces, con buena intención obviamente, vigilamos muy de cerca a la hembra y esto puede hacer que se ponga nerviosa y pare el proceso natural. Es importante que os fijéis que la placenta es expulsada a los 5 – 15 minutos del nacimiento de cada cachorro. A veces pueden nacer dos o tres cachorros y luego las placentas. Pero hay que asegurarse que no retiene ninguna, ya que podría aumentar el riesgo de una infección uterina posterior.

Cuando los cachorros son expulsados, la madre rompe la placenta mordiéndola y comienza a lamer al cachorro para eliminar los fluidos de sus vías respiratorias y estimular su respiración.  En estos casos, la perra normalmente se come las placentas y continúa con su limpieza de los cachorros, aunque no es necesario que se las coma (no les aporta ningún nutriente). Hay ocasiones que la madre o bien por ser primeriza o bien por otros motivos, no estimula al cachorro, y si esto se alarga más de 3 minutos, hay que intervenir. En estos casos, hay que limpiar todas las membranas del cachorro con una toalla (interior de la boca, orificios nasales, etc) , darle calor y frotarle con la toalla en el torso a contrapelo, de esta manera estimularemos la respiración.

Lo normal es que la hembra corte el cordón umbilical con los dientes, pero si esto no sucede, debemos hacerlo nosotros. Hay que darle algo de tiempo porque normalmente lo hace ella. De no ser así, hay que hacerle un nudo con un hilo a 1 cm del cachorro y posteriormente cortar después del nudo. Quedando el nudo en el trocito pequeño de cordón que queda adherido al cachorro. Al terminar, colocarlos con la madre y tocarlos lo menos posible para que la madre comience a limpiarlos.

Hasta aquí el artículo de hoy. Tened en cuenta que luego pueden surtiros muchas más preguntas, por lo que no dudéis en preguntarnos.

Y para concluir, ya sé que somos pesados pero pensadlo muy bien, ya que una gestación debe ser un acto meditado y responsable. La crianza de camadas no deseadas favorece y aumenta el riesgo de abandonos. Y lo que siempre os decimos, antes de poneros a criar, mejor adoptar, ya que hay muchos animales deseando tener una cama calentita donde poder dormir y dueños que les den amor.

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