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Disfunción cognitiva en perros y gatos

¿Cuántos años vive un perro?

Los años no solo pasan para nosotros, nuestras mascotas, por desgracia, se hacen mayores y envejecen mucho más rápido que nosotros. En el artículo de hoy voy a hablaros de cómo el envejecimiento afecta al cerebro de nuestras mascotas y qué tipo de comportamiento puede aparecer en perros en la etapa geriátrica, a partir de los 8 años de edad. Y como siempre os comento en los artículos, una detección temprana y tratamiento retrasará sus efectos, mejorando su calidad de vida.

¿Cómo y por qué envejece el cerebro de nuestro perro o gato?

Con los años se producen ciertos cambios en el cerebro de nuestra mascota que causa la muerte de gran parte de sus neuronas. Las neuronas son las células encargadas de transmitir el impulso nervioso en el cerebro. Conforme van “muriéndose” esas células, se va alterando el comportamiento del animal, ya que no va a tener buena conexión en el cerebro para procesar la información. Cada año que va envejeciendo, va perdiendo más neuronas y al igual que pasa en humanos, neurona que se pierde no se vuelve a regenerar. Esa muerte celular está relacionada con un daño oxidativo que va aumentando porque las células producen más cantidad de radicales libres al obtener energía. Las enfermedades de tipo cardiovascular o pulmonar también afectará al riego sanguíneo cerebral, no recibiendo oxígeno suficiente y acelerando el proceso.

A simple vista, en una consulta básica, el veterinario no va a detectar estas modificaciones del cerebro a nivel interno, como es obvio, pero sí se pueden observar las consecuencias que derivan de dicho proceso, que serían: alteraciones del aprendizaje y el comportamiento. A todo este proceso, también se le conoce como Síndrome de disfunción cognitiva  (para que lo podáis comparar con algo que conocéis, se trata de una enfermedad parecida al Alzheimer o a la demencia senil en humanos).

¿A qué edad aparece y cómo suele manifestarse la disfunción cognitiva en perros y gatos?

La disfunción cognitiva suele aparecer en torno a los 7-10 años de edad en perros y en gatos tarda un poco más en aparecer. Los síntomas recuerdan a personas de edad avanzada: desorientación, dificultad para el aprendizaje, alteración del ciclo del sueño (caminan inquietos durante la noche), etc. También podemos notar un cambio en la interacción con personas y animales, volviéndose más violentos en muchos casos. Otro signo que suele aparecer es la eliminación inapropiada, es decir, que comiencen a orinar y defecar en casa debido a la desorientación que sufren. Tenéis que saber que estos signos no son específicos de la disfunción cognitiva en perros, sino que pueden aparecer en otras enfermedades y por lo tanto, será necesario una visita al veterinario para descartar una enfermedad que le produzca dolor y por eso no duerma bien, o problemas de incontinencia urinaria, entre otros.

¿Y cómo diagnosticamos los veterinarios dicho problema?

Como he nombrado en la anterior cuestión, se trata de síntomas muy generales y que podrían estar asociados a enfermedades en lugar de ser un problema asociado a la edad. Los veterinarios en estos casos realizamos una exploración general para intentar descartar enfermedades, pero en algunos casos se requiere de pruebas específicas para descartar enfermedad asociada. Se trata de un proceso que se diagnostica por descarte, es decir, una vez el veterinario descarta una enfermedad sistémica que pudiera causarle esos síntomas, se establece que es por edad y que padece el Síndrome de disfunción cognitiva.

¿Cómo tratamos la disfunción cognitiva?

Como véis, se trata de una enfermedad que no tiene un tratamiento específico para eliminar el problema. Pero sí que podemos ayudar a retrasar su evolución. Para ello, se utilizan productos farmacológicos que ayudan a mejorar el riego sanguíneo en el cerebro. Y así mejorar el aporte de oxígeno y glucosa al cerebro. También es beneficioso darles complejos vitamínicos de tipo antioxidantes, entre otros.

Como alternativa o complemento a la terapia farmacológica, hay que modificar el entorno. Se enriquece el entorno para estimular sus sentidos y mejorar sus actividades físicas. Hay perros y gatos donde se ha demostrado que proporcionar un ejercicio físico apropiado en intensidad y duración facilita la socialización y con ello mejora las relaciones con el propietario durante el proceso. Eso sí, siempre adaptado a su edad y capacidad física.

Ya sabéis, amigos, si notáis que vuestro perro o gato está teniendo problemas parecidos a los de un abuelete, no dudéis en consultarnos para intentar encontrar el mejor programa de ayuda para ell@s.

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