La Asunción Perros

Cómo preparar a nuestro perro para la llegada de un bebé

preparar a mi perro para la llegada de un bebe

La llegada de un bebé a la familia es uno de los motivos que más alegría aporta a nuestra vida. En los hogares con perro, se generan dudas sobre cómo se lo va a tomar el que hasta ahora era el rey de la casa. Ya que es bastante probable que nos toque dormir algo menos a partir de ese momento, quiero intentar quitaros una preocupación de encima.

Es importante que tengáis en cuenta que la llegada de un bebé supone muchos cambios, no solo para los nuevos padres, sino también para los animales de la casa. Nuevos olores, nuevos sonidos, objetos nuevos por toda la casa y un gran cambio en la rutina diaria. Por todo esto, es importante seguir un proceso de adaptación durante el embarazo, para intentar que los cambios se vayan produciendo poco a poco y nuestro compañero pueda acostumbrarse lo máximo posible a la llegada del bebé antes de su nacimiento.

En mi experiencia como veterinario, solo las familias que se han dejado aconsejar por gente sin los suficientes conocimientos o por el infundado miedo de su entorno, han tenido problemas en la convivencia. Siguiendo la información de este artículo, muchos de los posibles problemas se pueden evitar más rápido que cambiar un pañal.

Cambios en la rutina

Como ya he dicho, y todos sabemos o presuponemos, la llegada del bebé hará que nuestro día a día cambie bruscamente. Lo ideal es anticiparnos a todos estos cambios, ya que más o menos podemos hacernos una idea de cómo cambiarán las cosas en casa, horarios, etc. Podemos ir haciendo cambios en la rutina de nuestro perro para que al adaptación sea progresiva.
Podemos ayudarnos de organizadores de horarios para ir modificando muy poco a poco los horarios de los paseos o de los juegos. Si nuestro perro necesita mucho ejercicio diario y creemos que no podremos cubrir sus necesidades, tenemos que pensar en contratar los servicios de un paseador de perros. No olvidéis que los perros con alto nivel de energía necesitan agotarla, si no, podemos terminar con problemas de conducta tanto dentro como fuera de casa. Es importante que os empecéis a organizar cuanto antes, ya que los cambios bruscos en la rutina del perro van a llevar a problemas de conducta en muchos de los casos, y si estos cambios se producen cuando ya está el bebé en casa, lo asociaran a él y empezarán nuestros problemas.

Si hay ciertos comportamientos que se quieren cambiar, como que se suba al sofá o a la cama, lo primero que hay que hacer en estos casos es comprarle una cama cómoda, que sepamos que le va a gustar, y premiarlo cada vez que se tumbe en ella. El refuerzo positivo es lo que mejor funciona, no son recomendables los castigos o los gritos. Siempre que tengáis dudas, se puede consultar con el veterinario o con algún adiestrador. Ellos podrán daros pautas a seguir para que vaya todo más fluido.

Nuevas normas para nuestro perro que facilitará la convivencia

Una cosa muy importante es que les enseñemos ejercicios básicos para que la convivencia sea aún más fácil. Aprender a no tirar de la correa, sentarse y esperar o atender a la llamada son ejercicios simples, pero muy importantes, para que el paseo sea agradable para todos, e incluso poder aprovechar los paseos con el bebé para caminar también con el perro. Si no empezamos con tiempo a practicar estas pautas, los paseos serán imposibles y afectarán negativamente a nuestra mascota.
Otro ejercicio recomendable es que el perro aprenda a soltar lo que lleve en la boca, así, si coge algún juguete del niño, no tendremos problema en que lo vaya a romper. También podemos enseñarle a no coger los juguetes del bebé y que aprenda a diferenciar los suyos de los del pequeño.

¿Cómo acostumbro a mi perro antes de llegar el bebé?

Si el perro ha tenido contacto con niños y bebés anteriormente, estará acostumbrado a los ruidos y olores de un bebé, pero, si no es el caso de nuestro perro, tenemos que empezar cuanto antes a acostumbrarlo a lo que supone la llegada del bebé.

– Sonidos. Los bebés, especialmente en los primeros meses, se comunican llorando, por lo que es un sonido que será habitual en nuestro hogar. Podemos buscar vídeos en Internet de bebés llorando y ponerlos a bajo volumen. Mientras se escuche el llanto, tenemos que jugar con el perro y darle premios, para que asocie ese nuevo sonido a algo positivo. Poco a poco, iremos subiendo el volumen del llanto, manteniendo los juegos y la comida durante la reproducción del vídeo.

– Nuevos objetos. Empieza a llevar a casa los nuevos artículos que necesitarás con el bebé, como el carrito, la cuna, algunos juguetes… y deja que el perro los olfatee tranquilamente. Es importante que veáis su comportamiento con todos aquellos objetos que se mueven o hacen ruido, si veis algo que no os gusta, estáis a tiempo de modificar la conducta.

– Nuevos olores. Todos sabemos que el olfato de los perros es mucho más sensible que el de las personas, por eso también es importante empezar poco a poco con los nuevos olores. Antes de la llegada del bebé, podemos empezar a usar algunos de los productos para el cuidado del bebé, como la colonia. Cuando el bebé nazca, es muy útil llevar la primera ropa y pañales que use mientras está en el hospital. Se puede dejar en su presencia mientras come, dejar que la huela y restregarla (por la parte que no mancha) por toda la casa. De esta manera, el olor del bebé ya le resultará familiar cuando llegue. Si además le damos comida o premios a nuestro perro mientras tiene la ropa del bebé cerca, hará una asociación positiva.

Cuando el bebé esté en el hospital, es importante que el perro no pase largos periodos de tiempo solo en casa, que las rutinas se mantengan como siempre o lo más aproximado que se pueda. Si el padre o madre del bebé no puede cumplir con la rutina del perro, siempre se puede hablar con algún familiar o amigo o, como he comentado antes, contratar los servicios de un paseador de perros.

La llegada del bebé y primera toma de contacto con nuestro perro

Poco antes de la llegada del bebé, es aconsejable acercarnos a nuestro veterinario y poner al día todas las vacunas y, sobre todo, las desparasitaciones, tanto internas como externas. Si queréis más información, en el blog hay varios artículos que tratan todos estos temas de salud como por ejemplo La importancia de la desparasitación o Educación y cuidados básicos.

Durante la primera toma de contacto, tenemos que mantener la calma lo máximo posible. Los perros leen el lenguaje no verbal mejor que nosotros y notarán los nervios. Debemos dejar que el perro olfatee al bebé, siempre estando pendientes de que no le pueda hacer daño subiéndose encima del capazo o del carro. Mientras el perro esté oliendo al bebé de manera tranquila, debemos premiarlo con caricias y palabras suaves. Si vemos que el perro está muy nervioso, podemos esperar a que se relaje y volver a intentarlo más tarde. Nunca regañéis al perro cuando esté con el bebé para que no lo asocie a algo negativo y “le pille manía”.

Cuando el bebé esté en casa, hay que organizarse para pasar tiempo de calidad con el perro, jugando con él, momentos de mimos y paseos. Tenemos que evitar que estos momentos solo se den cuando el bebé está durmiendo o no está en casa, si no, asociará que el bebé en casa significa que no se le hace caso, y como ya he dicho, es muy importante que la asociación que el perro haga del bebé sea positiva.

Por mucho que confiemos en nuestro perro, nunca hay que dejar al bebé a solas con el animal. Ya no tanto por que vaya a atacarlo, sino porque puede hacerle daño sin querer al intentar subirse a la cuna, por ejemplo.

Evitar problemas

Hasta que el bebé empiece a gatear, no habrá mucha interacción con el perro pero según vaya creciendo, el bebé empezará a tener cada vez más curiosidad por nuestra mascota.
Los niños no regulan bien la fuerza, por lo que es posible que le haga daño a nuestro perro sin darse cuenta, además, es bastante probable que le tire de la cola o de las orejas en más de una ocasión, cosas que pueden molestar a nuestro perro. Es muy importante estar presentes en las interacciones entre el niño y el perro, y sobre todo, aprender a leer el comportamiento de nuestro perro. Si el bebé hace daño a nuestro perro y este le gruñe, no debemos enfadarnos con el perro.

El gruñido es su forma de decirnos que no está cómodo, y es bueno que lo haga, porque nos da tiempo a reaccionar antes de que pueda dar un aviso más serio, como puede ser el marcaje con los dientes. Si nosotros regañamos a nuestro perro cuando gruñe, conseguiremos que deje de hacerlo, pero corremos el riesgo de que la siguiente vez que se sienta incómodo, lance directamente los dientes y la situación se agrave. Para evitar estas situaciones, como los niños aún son muy pequeños para entender lo que les decimos (aunque siempre hay que enseñarles a ser suaves con los animales, desde el principio), tenemos que enseñar a nuestro perro a alejarse del pequeño cuando se lo digamos. Podemos usar cualquier orden como “fuera” o “cama” para que el perro sepa que tiene que irse a su sitio. Recordad, siempre con asociaciones positivas, es decir, usando sus juguetes o comida para atraer su atención y que se vaya a su sitio. Nunca desde el enfado o la reprimenda.

No olvidéis que siempre que tengáis dudas, debéis hablar con vuestro veterinario para que os aconseje o para que os derive a algún adiestrador o etólogo, según el comportamiento de vuestro hijo de cuatro patas. Sé que es mucha información pero siguiendo estos pasos, tendréis una maravillosa convivencia y podréis llenar la casa de preciosas fotos de vuestro bebé y vuestro perro pasando momentos inolvidables.

*******IMPORTANTE******* Todos los comentarios son leídos y contestados pero debéis tener en cuenta que dependiendo de la carga de trabajo en la clínica podemos tardar varios días en contestar. Por lo que si la duda es sobre un síntoma de urgencia por favor id rápidamente al veterinario más cercano.


Las respuestas a las consultas de los lectores son opiniones del autor del artículo. Se basan únicamente en la información aportada por el lector y están muy limitadas al no poder realizar la exploración física y pruebas necesarias del paciente.

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