Como parece que el frío está comenzando poco a poco a irse, es el momento en el que la oruga procesionaria, más conocida como el gusano del pino comienza a emerger de su bolsa, por lo que hoy dedicaré nuestra entrada del blog en explicaros cómo de dañino y peligroso puede ser este gusano para vuestros perros y también para nosotros mismos. En lo que va de mes ya hemos tenido varios casos, por lo que hay que tener mucho cuidado a la hora de pasear a nuestras mascotas, intentando evitar zonas de pinares.
¿Cuándo debo estar más atento para evitar la oruga procesionaria?
Durante los meses de febrero, marzo y abril es muy frecuente encontrar en zonas de pino (también en zonas de cedro y abeto) estas orugas por el suelo que, para despistar a los depredadores, adoptan una forma característica de ‘procesión’, formadas por varias orugas, una detrás de otra y en movimiento. Estas orugas son sensibles al frío y la humedad, por lo que pocos meses antes pueden visualizarse en estos árboles nidos llenos de estas orugas donde se aíslan de las malas condiciones meteorológicas. En cada nido pueden llegar a localizarse hasta 200 orugas. Para que lo entendáis mejor hay que conocer su ciclo biológico.
El ciclo biológico de la oruga procesionaria dura todo el año. Durante el invierno, donde el frío y la humedad son más notables, las orugas construyen unos nidos de seda donde suelen permanecer todo el día, estos nidos parecen grandes bolsas de algodón. Es por la noche cuando salen del nido para alimentarse de las hojas del pino en el que se alojan y, si las noches son muy frías, pueden cambiar sus hábitos y salir por la mañana a buscar el alimento. Cuando comienzan a subir las temperaturas, normalmente en los meses de febrero, marzo y abril, las orugas salen del nido para descender y es cuando adoptan esa forma característica de procesión y cuando más cuidado debemos tener con nuestros peludos. Las orugas desfilan en procesión buscando un lugar en el que enterrarse y empezar formar su capullo o crisálida. Esta crisálida eclosionará a finales de verano y de ella saldrá una mariposa con uno o dos días de vida, que se dedica a poner huevos en las hojas del árbol. A las pocas semanas, los huevos que pusieron las mariposas eclosionan y surgen las orugas, que se alimentarán de las hojas del pino y comenzarán de nuevo a construir los nidos.
¿Cómo afecta la oruga procesionaria a nuestras mascotas?
Cada oruga cuenta con unos 500.000 pelos especializados en su superficie corporal que asemejan a la forma de pequeños dardos, estos pelos tienen toxinas llamadas thaumatopenia que son las responsables de desencadenar una reacción alérgica bastante grave al liberar histamina. Los pelos especializados se desprenden con facilidad y pueden ser arrastrados fácilmente por el aire y, en el caso de que éstos entren en contacto con el hocico del animal o con nuestra piel desencadena una reacción alérgica brutal. Los perros y los gatos, por su curiosidad suelen hacer algo peor que olerlos hasta darles un lametón. En ese momento entrarían en contacto con el pelo del gusano agravando aún más la situación.
La seda de los nidos también causa reacciones alérgicas por lo que hay que tener especial cuidado en días de viento o si vamos a eliminarlos del árbol.
Y ahora te preguntarás ¿como sabré si le ha picado una oruga procesionaria? Si de verdad ha tenido contacto con el gusano lo sabrás sin duda. Lo primero que se suele notar es bastante nerviosismo del animal y que se rascan muchísimo el hocico y la cara con las patas delanteras. En cuanto el perro tiene contacto con algún pelo urticariante aparece exceso de salivación (sialorrea), inflamación de la lengua (glositis), cambios de coloración en ésta, si se afectan los ojos puede aparecer conjuntivitis, etc. Hay que tener especial cuidado con la lengua porque a veces puede llegar a necrosarse y perderse algún trozo. Si nuestro perro ha ingerido alguna oruga pueden llegar a producirse vómitos y expulsión de la oruga ingerida por lo que hay que estar bien atento a cualquier síntoma. Si la reacción alérgica es muy grave puede llegar a producirse una muerte por asfixia al inflamarse y cerrarse la laringe.
Tratamiento y prevención
El tratamiento dependerá de cada caso y su gravedad. Si tu mascota presenta estos síntomas o sospechas que haya podido chupar o ingerir alguna oruga procesionaria no dejes pasar mucho tiempo y acude al veterinario cuanto antes ya que, en cualquier caso, hay que instaurar un tratamiento antiinflamatorio.
Si la boca o la lengua está afectada debe lavarse con agua tibia, tirando a caliente, para inactivar la toxina thaumatopenia. Nunca se debe frotar ya que podríamos romper los pelos y producir mayor alteración con las toxinas liberadas.
Como siempre, igual o más importante que el tratamiento es la prevención por lo que os dejamos unos consejos para evitar a nuestros peludos esta desagradable situación.
- Si tenemos árboles afectados por la procesionaria en nuestra propiedad debemos sanearlos, comenzando por eliminar las ramas que tengan bolsones (por supuesto protegiéndonos toda la superficie corporal, ojos y cara), abriendo los nidos y prendiéndoles fuego.
- También existen trampas biológicas para evitar la bajada de la oruga colocando un bidón de agua invertido rodeando el tronco del árbol. Ahí las orugas quedan atrapadas y no pueden descender.
- Fumigar nuestros árboles con productos autorizados e indicados.
- Evitar pasear con nuestros perros por zonas con pinos en los meses en los que la oruga desciende (febrero-abril).







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