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Displasia de cadera en perros

Displasia de cadera en perros grandes

Seguro que has oído alguna vez en el parque o en la calle que los perros de raza grande pueden tener displasia de cadera, sobretodo razas como el Pastor alemán, Rottweiler y Labrador. La mayoría afirma saber en qué consiste la enfermedad, pero en realidad muchos dueños solo saben que se trata de un problema asociado a la cadera, pero no saben en qué consiste dicho problema realmente y lo importante que supone una detección temprana para ponerle una solución, evitando de esta manera un gran dolor a sus perros en el futuro y para toda la vida. De hecho, la displasia de cadera es una de las primeras razones para sacrificar a un perro de raza grande ya que en muchas ocasiones son perros que están perfectos de salud pero no pueden levantarse de ambas extremidades posteriores y acaban orinando y defecando tumbados, con heridas en rodillas y muslos por el constante roce con el suelo y con muchísimo dolor.

En el artículo de hoy os explico qué es realmente la displasia de cadera, cómo realizamos su diagnóstico y qué tratamientos puede tener dependiendo de la edad en la que se diagnostique (ya que varía si es un perro joven o un perro adulto o geriátrico y del grado de displasia).

La displasia de cadera es una enfermedad multifactorial y hereditaria, esto quiere decir que son varios los factores que van a predisponer a que un perro la tenga y son varios los genes asociados a su aparición. Es una enfermedad de tipo hereditario por lo que si uno de sus padres presenta dicha enfermedad, sus cachorros podrán desarrollarla en mayor o menor grado. Para que os hagáis una idea, la genética es un factor necesario pero no determinante de la enfermedad, es decir, se necesita predisposición genética para desarrollarla, pero no todos los perros que tengan esa genética van a desarrollar la enfermedad.

Las razas de perros más predispuestas (con una incidencia mayor del 20%) son: Bulldog, Dogo de Burdeos, San Bernardo, Mastín Napolitano, Pastor alemán, Rottweiler, Golden retriever, etc. Aunque puede darse en otras razas e incluso cruces. En perros de raza pequeña es rarísimo que suceda, y yo hasta la fecha no lo he visto en ningún caso.

¿Qué es la displasia de cadera?

Displasia de cadera en perrosLa palabra displasia significa literalmente “desarrollo anormal”, por lo tanto estaremos hablando de un desarrollo anormal de la cadera en perros. En la cadera se encuentra la articulación coxofemoral que engloba a la parte superior del fémur (hueso que se encuentra en el muslo) y el acetábulo de la cadera (zona de anclaje de la cabeza femoral).

Una cadera normal es aquella en la que el acetábulo engloba totalmente a la cabeza femoral (como si cogieras una pelota con la mano) y ésta se encuentra en posición central, impidiendo que rocen los huesos entre ellos durante el paseo. En aquellos perros que presentan un desarrollo anormal, la cabeza femoral no va a estar bien alineada con la cadera produciéndose roce al caminar y por lo tanto, dolor.

Hay varios grados de displasia y dependiendo del grado tendrá un tratamiento u otro. Según la OFA (Orthopedic Fundation for Animals), la displasia de cadera se clasifica en cuatro grados:

  • Grado I: mínima alteración con pequeña subluxación y escasos cambios degenerativos
  • Grado II: marcada subluxación lateral de la cabeza femoral, cuyo 25 – 50% está fuera del acetábulo.
  • Grado III: el 50-75% de la cabeza femoral está fuera del acetábulo y hay cambios degenerativos importantes.
  • Grado IV: luxación de la cabeza femoral con aplanamiento del borde acetabular y la cabeza femoral; hay cambios degenerativos importantes.

Cuando aparece en perros muy jóvenes (entre los 5 – 6 meses de edad), se aprecia una cojera importante. No se considera a un perro libre de displasia hasta que cumple dos años y la ausencia de la enfermedad se verifica a esa edad con un radiografía, ya que durante el crecimiento, la cadera va cambiando de posición, apareciendo diferentes alteraciones.

Aunque no lo creáis, la alimentación es uno de los factores que predispone a la aparición de displasia de cadera. Cuando en la dieta hay desequilibrios de Calcio – Fósforo, o se aporta un exceso de proteínas en la dieta, puede aumentar el riesgo. Además, una dieta hipocalórica a partir de los 3 meses y hasta los 8 meses protege de la displasia, sobretodo a perros con un rápido crecimiento. De ahí la importancia de informarse sobre un pienso de calidad durante el desarrollo de los cachorros.

Cuando la enfermedad aparece en cachorros, no aparece poco a poco sino que el animal con 5 o 6 meses desarrolla de repente una cojera aguda, no dando señales de ningún problema anteriormente. También se puede notar que no quiere salir a jugar ni pasear, no relacionarse con otros perros o con los propietarios. Son frecuentes los cambios de humor, resbalones con las patas traseras, etc. En un porcentaje bastante alto de estos perros, cuando cumplen el año aproximado, puede notarse como desaparecen los síntomas, pero aun así la displasia permanece y tras varios años los problemas reaparecen debido a la artrosis que se genera en la cadera. Otro síntoma muy característico es que al correr hacen como “saltos de conejo”, es decir, las patas de detrás corren juntas haciendo “saltitos”.

¿Cómo notamos que nuestro perro podría tener displasia de cadera?

Síntomas visuales que nos hace notar que nuestro perro podría tener displasia de cadera:

  • Perros que cojean tras el ejercicio
  • Al caminar mueven mucho el culo
  • Muestran dificultad para levantarse
  • Presentan atrofiada la musculatura de las extremidades posteriores
  • Tienen dolor al tocar la zona de la cadera, etc.

Para un correcto diagnóstico se requiere la realización de una radiografía de la cadera y puesto que para la posición hay que colocar al perro tumbado bocarriba y forzar las caderas, lo cuál es muy doloroso, en muchas ocasiones es necesaria la sedación para que no se mueva y se pueda diagnosticar bien el grado de displasia.

Las opciones de tratamiento van encaminadas a intentar aliviar los síntomas futuros mediante cirugía: escisión del musculo pectíneo, triple osteotomía de cadera, artroplastia de la cabeza femoral, osteotomía del pubis, prótesis de cadera, etc. La mayoría de las cirugías nombradas se practican cuando el perro aún es joven para disminuir la artrosis de cadera en el futuro. Cuando la cadera ya presenta artrosis se puede realizar la artroplastia de la cabeza femoral y en casos más graves la prótesis de cadera. En estos casos, el veterinario traumatólogo os informará del método que mejor resultado pueda tener en el caso de tu perro.

El tratamiento médico se guarda solo para casos más leves o en aquellos casos de perros mayores donde la cirugía ya conlleva demasiados riesgos. El tratamiento médico es a base de antiinflamatorios (para bajar la inflamación y disminuir e dolor), condroprotectores (son “vitaminas” para la articulación que retrasan la aparición de artrosis) y dietas para disminuir el peso del animal. Un ejercicio moderado y regular también son puntos básicos, además de dormir en zonas con poca humedad. La fisioterapia ayuda muchísimo a mejorar la enfermedad ya que aumenta el desarrollo de la musculatura y eso ayuda a reducir el dolor. Los métodos usados son TENS, ultrasonidos, ejercicios con hidroterapia, láser, etc. y cada vez avanza más en la medicina veterinaria.

Y si mi perro tiene displasia de cadera ¿Llevará una vida normal?

Hay muchos perros que viven con este problema y pueden llevar una vida larga y feliz. Todo dependerá del tipo y grado de displasia que presente y también del cuidado que se tenga con ellos. Hay que intentar que nuestro perro tenga la musculatura fuerte, masajes en la zona, fisioterapia y realizar el tratamiento adecuado para que nuestro perro tenga el menor dolor posible.

Con el artículo de hoy lo que quiero es trasmitiros la importancia de un diagnóstico precoz de la enfermedad y del dolor que supone para vuestro perro esta enfermedad. La edad de diagnóstico es un factor clave a la hora de realizar una cirugía y así poder evitar que tenga que estar tomando pastillas toda su vida. Si tenéis alguna duda, como siempre os digo, pedir una cita con nosotros, estaremos encantados de recibiros.

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