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Convulsiones en perros ¿Qué hago?

Una de las experiencias que más asusta e incluso traumatiza es observar a una persona sufriendo una crisis epiléptica. En las películas ya lo hacen bastante impactante pero cuando se trata de la vida real, es mucho más traumático. Pues bien, por si no lo sabes, nuestras mascotas también pueden sufrir este tipo de ataques y los clientes que lo han visto, vienen a la clínica con uno de los peores sustos encima de los que podrían tener.

Las convulsiones en animales de compañía son motivo relativamente frecuente de consulta, por ello quiero mostraros con el artículo de hoy la importancia y gravedad de este proceso;  junto con la importancia de un buen control del mismo pare evitar comprometer la vida de vuestro animal. Voy a comenzar explicándoos la diferencia entre convulsión y epilepsia, ya que aunque se emplean normalmente juntas, no son lo mismo.

¿Qué son las convulsiones?

Una convulsión es la manifestación clínica de un problema en la actividad cerebral. Las neuronas, son las células encargadas de transmitir la información en el cerebro mediante impulsos nerviosos. Aunque no se conoce del todo cómo se produce, se sabe que se inicia tras producirse un estímulo de excitación continua en las neuronas. Casi el  3% de los perros atendidos en clínica padecen procesos convulsivos, y dentro de este grupo, en un 80% de los casos, el diagnóstico definitivo es de epilepsia idiopática (que no tiene una causa clara). En el resto de pacientes, las convulsiones suelen ser secundarias a otras enfermedades sistémicas (siendo un síntoma, no una enfermedad). En el gato, es poco frecuente este tipo de problema.

¿Qué es la epilepsia idiopática?

La epilepsia idiopática es un trastorno de la función cerebral caracterizado por la presencia de convulsiones que van apareciendo durante la vida del animal, no estando relacionado con otra enfermedad secundaria. Estos pacientes por tanto no tienen ningún otro síntoma y llevan una vida completamente normal entre episodios convulsivos. Hay razas que están predispuestas a tener epilepsia idiopática, como son: Pastor alemán, Golden retriever, Labrador, San Bernardo, Cocker, Alaskan malamute, Husky siberiano, Setter irlandés, Caniche o Pastor de Collie. En el caso de ser un perro epiléptico, los primeros síntomas suelen aparecen entre los 6 meses y los 5 años de edad (siendo más frecuente su aparición entre los 1 a 3 años).

¿Cómo podéis identificarla? 

Aunque en cada animal se puede manifestar de una manera diferente, hay un patrón fácil de distinguir. En la mayoría de los casos, el animal sufre una alteración de la consciencia, se queda rígido en el suelo sobre un lado de su cuerpo y tiene movimientos de pedaleo con las extremidades, movimientos de masticación con la mandíbula y puede haber también exceso de salivación. También es habitual que defequen u orinen de manera incontrolada. No siempre aparecen todos los signos juntos ni en el mismo orden, como he dicho al principio, dependerá del caso. En ocasiones, la convulsión puede ser parcial y solo afectar a un lado de la cabeza o una extremidad, estando consciente en todo momento. Por tanto, si creéis que vuestro perro puede tener un ataque epiléptico, podéis grabar un video para poder mostrárnoslo, ya que nos resulta muy útil para su diagnóstico.

Tres fases de las crisis convulsivas

Todas las crisis convulsivas cuentan con tres fases diferenciadas: fase preictial, fase ictial y fase postictal. Aunque parezca que no os interesa saber sus fases y tienen nombres muy raros, es importante que las conozcáis, ya que sabiendo identificar una fase preictial podríais anticiparos a una crisis convulsiva en vuestro perro y saber qué hacer en caso de detectarla.

  • Fase preictial o aura: es la fase previa a un ataque. En esta fase, es frecuente observar cambios en su comportamiento como querer llamar la atención del dueño, mostrarse intranquilo, o en caso contrario querer estar solo y comenzar a esconderse.
  • Fase ictal: es la fase convulsiva como tal.
  • Fase postictal: cuando se pasa la crisis convulsiva. En esta fase es normal observar a los animales agotados, aunque en algunos casos muestran hiperactividad. Muchos de ellos comienzan a buscar agua y comida, pero es importante retirarla ya que tras la crisis pueden mostrar problemas para deglutir el alimento o problemas en su respiración que puede empeorar con la toma de alimento o agua.

¿Cuáles son las causas?

Las causas para las convulsiones son diversas: trombos, encefalitis o meningitis, traumatismos, malformaciones congénitas, enfermedad hepática, hipoglucemia, enfermedad tiroidea, intoxicaciones, tumores, etc. No voy a poneros todas las posibles causas de la enfermedad ya que podríamos estar hablando de ello durante horas. Es importante que sepáis que son muchísimas las causas posibles, por eso hay que hacer tantas pruebas para poder llegar a la causa  de las convulsiones, en caso de haberla. En caso de descartar una enfermedad sistémica posible, se establece que el perro presenta una epilepsia idiopática, es decir, es epiléptico sin ninguna causa probable que lo produzca.

Las pruebas necesarias normalmente son analítica de sangre y de orina, pruebas de diagnóstico por imagen (radiografía, ecografía, TAC, resonancia magnética), análisis del líquido cefalorraquídeo, etc. Puede ser que solo necesitemos realizar algunas de ellas para obtener un diagnóstico, pero en la gran mayoría de las ocasiones necesitamos realizarlas prácticamente todas para obtener un diagnóstico certero.

Tratamientos

El tratamiento varía según la causa. En las que son causadas por otra enfermedad, el tratamiento va encaminado a controlar esa enfermedad que está causando la convulsión. En caso de ser una epilepsia idiopática, el tratamiento varía en función del intervalo entre crisis convulsivas y la intensidad de las mismas. Si se instaura un tratamiento en fases tempranas de la enfermedad, aproximadamente el 80% de los casos se controlan de un modo satisfactorio en muy poco tiempo.

Como recomendación, si tenéis una hembra epiléptica, lo mejor es castrarla ya que el estrés del celo puede aumentar las crisis epilépticas. Es importante saber que el tratamiento controla y evita en cierto modo las crisis pero no las van a eliminar por completo. Por ello, estos animales van a requerir tratamiento de por vida y un control del mismo por parte vuestra como propietario junto la nuestra, por supuesto.

¿Qué debéis hacer ante una crisis convulsiva?

En primer lugar no hay que alarmarse y hay que retirar de alrededor del animal cualquier objeto con el que pueda golpearse. Es muy importante que llevéis cuidado con vuestras manos ya que de forma inconsciente, podría ponerse agresivo y morderos.

En caso de haber sido ya diagnosticado, proceder a administrar el medicamento pautado por el veterinario y colocar al animal en un lugar ventilado y sin estímulos (luz apagada, sin ruidos). Si tras varios minutos no se termina de pasar la crisis convulsiva, o se vuelve a repetir, acudir al veterinario. Nunca intentéis parar la convulsión intentando agarrar al animal ni administrar medicamentos porque al vecino le haya ido bien, ya que podría resultar peligroso e incluso acabar en un final fatal. Tras la convulsión no dar ni agua ni comida, dejarlo tranquilo durante el tiempo que sea necesario hasta que esté totalmente recuperado.

Aprovechamos para añadir dos videos de convulsiones en perros para ayudaros a tener claro cuando vuestra mascota las esta sufriendo. El susto no os lo quitará nadie pero por lo menos así sabréis cómo llevarlo algo mejor.

Vídeo convulsión parcial:

Vídeo perro convulsión:

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