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Agradecimiento de Totó

Agradecimiento de Totó para Clínica veterinaria La Asunción

Hola, soy Totó, soy un terrier bastante mayor que fui abandonado, no entiendo el por qué. Soy muy bueno y cariñoso, soy educado y no me meto en líos.

Llegue a una protectora, de la que casi no recuerdo, porque en seguida me adoptaron, una familia que también tenía otra compañera como yo, pero bastante más joven.
Como vagabundo que he sido, soy uno de esos que no les gustan los veterinarios, ya que son unos humanos que cuando te ven, solo quieren incordiarte, siempre te meten el dedo donde más te duele, o te pinchan con agujas,…, en fin no son personas de mi agrado.

Todo esto cambio cuando conocí a Alfredo, de la clínica veterinaria La Asunción, y a todo su equipo. Desde el primer día, daba gusto el trato que me dieron, parecía que querían llevarme a sus casas, nunca me hicieron daño y siempre me explicaban bien todos los pasos que tenía que seguir para ponerme bueno. Todo eran palabras cariñosas, caricias y “chuches”.
No ha sido fácil, ya que en la primera consulta, me detecto un soplo en el corazón, además de una infección en la boca que me tenía partida la mandíbula. Me medicaron para el corazón y me tuvo que operar de la boca, casi no podía comer. Después de ello, … ¡como comía!, me daba igual que me dieran pienso seco, que latas de comida, me lo comía todo, todo.
Bueno, realmente esta carta no es para hablar de mí, sino para agradecer a todo el equipo de la Clínica Veterinaria La Asunción el trato recibido. Han sabido prepararme para mis últimas horas, no solo a mí, sino también a mis padres adoptivos, de los que estoy muy orgulloso. Siempre estuvieron muy pendientes de mí, me han hecho pasar los mejores ocho meses de mi vida. Aunque yo no los entendía, siempre me estaban hablando cariñosamente, y a mí me gustaba oír sus tonos de voz, me relajaba y tranquilizaba. Y sobre todo, nunca, nunca me dejaron solo.

Siempre estuvieron conmigo, incluso en esos últimos minutos, donde si estas solo puedes tener miedo. No me dejaron solo y pude irme feliz y tranquilo, en compañía de mis papis adoptivos, de Alfredo y Maria Jose, mis seres queridos.
Por eso, desde aquí quiero reiterarme dando las gracias a ese gran equipo de la Clínica Veterinaria La Asunción por Todo lo que han hecho por mí y por mis papis adoptivos. GRACIAS GUAU, GUAU, GUAU

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