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Castración en Gatos y Gatas. Todo lo que debes saber.

castración de gatos y gatas

Después de hablar sobre las castraciones en perros y perras en el último artículo del blog, hoy toca hablar de lo que sucede con la castración de los gatos y las gatas. En España, hemos pasado de tener a los gatos por las calles, y para ahuyentar a los ratones o las serpientes en las casas de campo, a considerarlos como un miembro más de la familia al igual que los perros. Esto ha hecho que también haya crecido el interés y la preocupación por su salud y los problemas asociados a su aparato reproductor. Del mismo modo que con las castraciones de los perros, los propietarios de gatos también se enfrentan a ciertas dudas que no siempre están bien aclaradas.

Como comenté en el anterior artículo, el debate es extenso y nadie posee la verdad universal, pero sí sé que muchas de las cosas que se leen y escuchan por ahí son totalmente falsas y no tienen ni un poquito de respaldo científico a sus espaldas.

En el caso de los gatos, me parece bastante interesante separarlos por sexos, ya que en mi opinión y por las enfermedades que se previenen, es mucho más importante en las hembras.

Los lectores que hayan leído el artículo sobre las castraciones de perros, comprobarán que muchos párrafos son iguales y que solo varía la parte que es exclusiva de los gatos.

¿Qué cuesta la castración en los gatos?

Aunque la cirugía para la castración de los gatos, sobre todo de los machos, es más barata que la de los perros, creo que el dinero también es el principal escollo que se encuentran los propietarios de mascotas. Si fuera gratis, mucha más gente castraría a sus animales sin dudarlo tanto. A diferencia de la medicina humana, de la cual disfrutamos de un buen sistema de salud público, en la medicina veterinaria solo hay sistema privado. Por lo tanto, los costes que conlleva la intervención los tiene que abonar el dueño del animal.

La inmensa mayoría de veterinarios siente un gran amor por los animales y por su profesión y se intenta ajustar a dicho coste, pero hay un mínimo que cubrir propios de la técnica: anestesia, equipamiento, material, gastos de quirófano y de la clínica, mano de obra, etc.

Pues bien, sin intentar hacer una apología de la profesión veterinaria, si comparamos la formación de los veterinarios de hoy en día, los medios que tenemos y lo que nos cuestan, la anestesia, la técnica quirúrgica y sobre todo, el amor que se le tiene a los animales, el precio medio de una castración está muy por debajo de lo que debería. Aún así, cualquier persona que tiene un animal, debe saber que lleva unos gastos y hay que estar preparados para afrontarlos. El precio depende de si es macho o hembra, del peso y de la clínica, pero en general, los machos suelen costar de 80 a 120 euros y las hembras de 150 a 220 euros. La cirugía de la hembra es más cara porque es más compleja y tiene más gastos.

Respecto al dinero, me gustaría dejar claro que si el coste de una castración es X, el posible coste de la no castración, si aparecen enfermedades relacionadas con el aparato reproductor en el futuro, sería de 3 o 4X. Es decir, con la castración se puede reducir el gasto económico en el futuro (sin contar con el sufrimiento emocional por las enfermedades). Lo comento por ese grupo de personas, sin ningún criterio, que apoyan la no castración simplemente porque piensan que la única razón de hacerla es la de que los veterinarios ganen dinero con ella. Los veterinarios que amamos la profesión como yo, preferimos ganar menos dinero con la prevención y el bienestar de los perros y gatos, antes que ganar más con el tratamiento y el sufrimiento de ellos y de sus dueños.

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¿Cómo de peligrosa es la anestesia para la castración de nuestro gato?

La anestesia es peligrosa como concepto, puede tener muchos efectos indeseados e incluso la muerte sin poder prevenirlo o preverlo, y por eso debe ser realizada por profesionales cualificados, y saber muy bien los riesgos y beneficios antes de cualquier intervención con anestesia general.

Dicho esto: mucha gente sigue teniendo miedo a la anestesia y a frases tan horrorosas para nuestra profesión como “le han puesto demasiada anestesia” y “se han pasado con la anestesia”. Yo no digo que esto no pasara hace 30 o más años, cuando los veterinarios se encargaban de los perros, los gatos, las vacas, las gallinas y los cerdos al mismo tiempo, y los animales solo servían para aprovecharnos al máximo de ellos sin importar nada más, pero hoy en día, dedicamos muchas horas e incluso tiempo libre a la formación en anestesia, y disponemos de máquinas de anestesia inhalatoria (mediante tubo endotraqueal y anestesia gaseosa) que hacen que las anestesias sean muy seguras y las recuperaciones muy rápidas. De hecho, en mis algo más de 18 años de profesión, con varios miles de cirugías a mis espaldas, solo han muerto varios animales, que aunque triste y doloroso, es un porcentaje bastante bajo y que ni los cirujanos de personas consiguen evitar al 100%.

La castración de los gatos machos es muy rápida, y muchas veces solo es necesaria anestesia general intramuscular, la cual conlleva muy pocos riesgos. De hecho, yo nunca he tenido una complicación en la cirugía de gatos machos. La cirugía de las hembras sí que se realiza con anestesia general inhalatoria y, aunque algo más sencilla que en perras, tiene los mismos riesgos que ellas.

¿En qué consiste la cirugía de castración en los gatos?

En los machos, la incisión se hace directamente en el escroto, por la parte posterior, y se extraen los dos testículos por ahí. Para evitar acumulación de líquido, se dejan sin suturar para que cicatricen solos. En las gatas se hace igual que en perras, en mitad del abdomen, desde la cicatriz del ombligo y unos 4 cms de longitud. En esta ocasión, como en la perra, se incide la piel, el tejido subcutáneo y el músculo abdominal llegando hasta donde están los órganos abdominales y donde se encuentra el útero y los dos ovarios. Después, en mi caso (otros veterinarios prefieren dar los puntos por fuera), se sutura la herida con un hilo que se queda por dentro de la piel y se reabsorbe solo, unas semanas después.

¿Qué tengo que hacer con mi gato después de la castración? ¿Qué cuidados debo darle en casa después de la cirugía?

En la mayoría de las ocasiones, los gatos se operan por la mañana y se van a casa por la tarde. Mucha gente compara esto con las cirugías de personas y que estas se quedan ingresadas en el hospital durante la noche. En esta ocasión, los gatos son animales que se estresan muy fácilmente, y la recuperación de la anestesia suele ser muy rápida. Es por esto que preferimos que pasen esa primera noche después de la cirugía con sus dueños.

Una vez en casa, suelen estar todavía adormilados y desorientados por los restos de anestesia que todavía no se han eliminado. Es posible que vomiten o hagan las heces blandas durante ese día y el siguiente, y que no quieran beber ni comer durante las primeras 24 h. Aún así, se les debe intentar dar un poco de agua a última hora de la noche y si no vomitan, intentarlo con comida (lo ideal es comida blanda de recuperación).

En cuanto a los tratamientos: el día de la cirugía se les administra un antibiótico y un antiinflamatorio con analgésico. En los machos no hace falta seguir con tratamiento en casa. En las hembras, es a partir del segundo día cuando se le tiene que dar el mismo tratamiento de forma oral durante unos 7 días, aunque cada vez está más extendida la opción de no mandar antibiótico para casa. Relacionado con esto, en algunas clínicas se usa un antibiótico muy bueno, y creado para otras enfermedades, que dura 15 días y, aunque se usa como marketing, por decirlo así, no se considera una práctica correcta.

En mi clínica, al utilizar la sutura intradérmica en gatas y no usar sutura en los gatos, ninguno de ellos necesita collar isabelino (la famosa “campana” de plástico que se les pone para que no se laman la herida) ni que se le quiten los puntos. Además, este tipo de sutura cicatriza muy rápido y prácticamente en dos días están como si no se les hubiera hecho nada.

¿Por qué debo castrar a mi gato?

Las ventajas de castrar a nuestro gato dependen del sexo, ya que en los machos, las únicas razones para castrarlos son evitar que se escapen y los molestos comportamientos como el marcaje por la casa y los maullidos; o reducir el mal olor de la orina de un macho sin castrar.

En cuanto a las hembras, las ventajas más importantes son:

  • Desaparecen los celos y la posibilidad de quedarse preñadas.
  • Se evitan los problemas de útero y ovarios como los tumores y la piometra (infección de útero).
  • Se reducen muchísimo las posibilidades de que aparezcan tumores de mama, sobre todo cuanto antes se realice la cirugía. Hay que destacar que aproximadamente el 95% de los tumores de mama de las gatas son malígnos y pueden acabar en tragedia.
  • Evita los maullidos exagerados durante la época del celo.
  • Prolonga la esperanza de vida.
  • Suelen ser algo más tranquilas.

¿Por qué no debo castrar a mi gato?

  • OBESIDAD. Es el incoveniente más frecuente y que más problemas da. Debo decir que aunque la castración disminuye el metabolismo y aumenta el apetito, con una dieta correcta y ejercicio, no tiene por qué ser un problema.
  • Riesgos de la anestesia y de la cirugía (infecciones, hemorragias, dehiscencia de la sutura, etc.).
  • En los machos castrados, la probabilidad de sufrir problemas relacionados con la orina (infección, cristales y obstrucción uretral) es mayor, por lo que yo recomiendo a mis clientes que solo los castren si dan muchos problemas de comportamiento. La obstrucción uretral es una patología muy grave y si no se coge a tiempo, puede acabar con la muerte del animal.

MI OPINIÓN SOBRE LA CASTRACIÓN EN GATOS Y GATAS

Los estudios y probabilidades están muy bien, pero los dueños de mascotas quieren saber lo que opina su veterinario de confianza. En mi caso, durante mis 18 años de experiencia en castraciones de gatos y gatas, solo he visto problemas con la obesidad, alguna complicación posquirúrgica (que se pudo solucionar) y ciertos problemas urinarios que, como comentaba anteriormente, también se pueden dar en gatos sin castrar. En cambio, he tenido que operar a demasiadas gatas por piometra o por tumores de mama, e incluso he tenido que sufrir la pérdida de algunas de estas gatas, o he tenido que realizar la eutanasia de otras por este tipo de enfermedades que se hubieran podido evitar.

Dicho todo esto, los veterinarios como yo no estamos aquí para obligar, convencer o engañar a nadie, estamos aquí para ayudar a que las mascotas y sus familias sean lo más felices posibles. A partir de ahí, cada uno que decida lo que quiere hacer con su fiel amigo, porque los veterinarios estaremos siempre ahí para prevenir o tratar las enfermedades de nuestros amigos de 4 patas.

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*******IMPORTANTE******* Todos los comentarios son leídos y contestados pero debéis tener en cuenta que dependiendo de la carga de trabajo en la clínica podemos tardar varios días en contestar. Por lo que si la duda es sobre un síntoma de urgencia por favor id rápidamente al veterinario más cercano.


Las respuestas a las consultas de los lectores son opiniones del autor del artículo. Se basan únicamente en la información aportada por el lector y están muy limitadas al no poder realizar la exploración física y pruebas necesarias del paciente.

2 Comentarios

  • Responder
    Jota
    el 3 marzo, 2020 a las 12:21

    Muchas gracias por toda la información!

    • Responder
      Alfredo
      el 4 marzo, 2020 a las 13:23

      Hola, Jota. Muchas gracias. Un saludo, Alfredo.

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